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Lo siguiente
son extractos de
Juntos
en el camino de la esperanza: Ya no
somos extranjeros,
una declaración en conjunto de los Obispos Católicos de México y Los
Estados Unidos.
¿Por qué
hablamos?
- Hablamos como dos
conferencias episcopales pero como una sola Iglesia, unidas en vista
de que la migración es necesaria y beneficiosa. Al mismo tiempo,
existen varios aspectos de la experiencia de los inmigrantes que
están lejos de la visión del Reino de Dios que Jesús proclamó:
muchas personas que buscan emigrar están sufriendo, y en algunos
casos, muriendo; los derechos humanos son abusados; las familias
están separadas; y las actitudes racistas y xenofobitas continúan.
(Página 1, Párrafo 2).
- Como pastores de
más de sesenta y cinco millones de Católicos estadounidenses,
presenciamos diariamente las consecuencias humanas de la migración
en la vida de la sociedad. Presenciamos la vulnerabilidad de nuestra
gente involucrada por todos lados del fenómeno de migración,
incluyendo familias devastadas por la pérdida de sus seres
queridos... niños abandonados cuando sus padres son apartados de
ellos. (Página 1-2, Párrafo 4).
- Los migrantes e
inmigrantes están en nuestras parroquias y en nuestras comunidades.
En ambos países vemos mucha injusticia y violencia en contra de
ellos y demasiado sufrimiento y desesperación entre ellos debido a
que las estructuras civiles y eclesiásticas siguen siendo
inadecuadas para alojar sus necesidades. (Página 2, Párrafo 5).
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¿A quién
le hablamos?
- Le hablamos a los
inmigrantes obligados a dejar sus tierras para sacar adelante a sus
familias o para escapar de la persecución. Estamos en solidaridad
con ustedes. Nos comprometemos a su cuidado pastoral y a trabajar
para cambiar las estructuras sociales y eclesiásticas que impiden
ejercitar su dignidad y vivir como hijos de Dios. (Página 3, Párrafo
9).
- Le hablamos a los
funcionarios públicos de ambas naciones, desde aquellos funcionarios
de nivel más alto hasta aquellos que día a día enfrentan a los
inmigrantes. Agradecemos a nuestros presidentes por haber iniciado
el diálogo, en un esfuerzo por humanizar el fenómeno migratorio.
(Página 3, Párrafo 10). Le pedimos a nuestros presidentes continuar
las negociaciones de los problemas de migración para lograr un
sistema migratorio entre los dos países más generoso, justo y
humano. (Página 48, Párrafo 104).
-
Finalmente, le hablamos a la gente de Los Estados Unidos y México.
Nuestras dos naciones son más interdependientes que nunca antes en
nuestra historia, compartiendo valores sociales y culturales,
intereses comunes y esperanzas para el futuro. Nuestras naciones
tienen una oportunidad excepcional de actuar como verdaderos vecinos
y trabajar juntos para construir un sistema de migración justo y
generoso. (Página 3, Párrafo 12).
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Doctrina
Católica Social
- Toda persona tiene
el derecho a encontrar en su propio país oportunidades económicas,
políticas y sociales que le permitan vivir con dignidad y alcanzar
una vida plena a través del uso de los dones recibidos de Dios. En
este contexto, un trabajo que ofrezca un salario vivible y justo es
una necesidad básica humana. (Página 15, Párrafo 34).
- La Iglesia
reconoce el derecho de las naciones soberanas de controlar sus
territorios pero rechaza dicho control cuando es ejercido meramente
con el propósito de adquirir mayor riqueza. Las naciones
económicamente más poderosas, que tienen la capacidad de proteger y
alimentar a sus residentes, tienen una obligación más fuerte para
alojar los flujos de migración. (Página 15, Párrafo 36).
- La Iglesia reconoce
que todos los bienes de la tierra pertenecen a toda la gente. Cuando
las personas no pueden encontrar trabajos en sus países de origen
para mantenerse a ellos mismos y sus familias, tienen el derecho de
encontrar trabajo en cualquier otro lado con el propósito de
sobrevivir. Las naciones soberanas deberían ofrecer formas de alojar
este derecho. (Página 15, Párrafo 35).
- Aquellos que huyen de
la guerra y persecución deberían de estar protegidos por la
comunidad mundial. Esto requiere, como mínimo, que los inmigrantes
tengan el derecho a solicitar estatus de refugiado sin encarcelación
y que se consideren por completo sus demandas por una autoridad
competente (Página 16, Párrafo 37).
- Los inmigrantes, sin
importar su estatus legal, como toda persona, posea dignidad humana
inherente que debería ser respetada. Son necesarias las políticas
gubernamentales que respetan los derechos humanos básicos de los
indocumentados. (Página 16, Párrafo 38).
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RECOMENDACIONES DE POLITICAS
Desarrollo Global y
Económico
- Ahora es momento para
que México y Los Estados Unidos confronten la realidad de la
globalización y trabajen para lograr una globalización de
solidaridad. Ambos gobiernos han reconocido la integración de sus
intereses económicos a través del Tratado de Libre Comercio (NAFTA
por sus siglas en inglés). Ahora es tiempo de armonizar las
políticas del movimiento de gente, particularmente de manera que se
respete la dignidad humana del inmigrante y reconociendo las
consecuencias sociales de globalización. (Página 31, Párrafo 57).
- La
creación de oportunidades de trabajo en México ayudaría a reducir la
pobreza y mitigaría el incentivo de muchos inmigrantes de buscar
trabajo en Los Estados Unidos. Es vital la implementación de
políticas económicas en México que creen trabajos justamente
pagados, específicamente para aquellos ciudadanos sin grandes
habilidades. (Página 32, Párrafo 61).
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Inmigración familiar
- El sistema legal
migratorio de Estados Unidos limita a cada país la obtención de
visas para miembros de familia de los residentes permanentes de
Estados Unidos originarios de México. De esta manera, los padres y
esposos enfrentan una difícil decisión: ya sea honrar su compromiso
moral con la familia o emigrar a Los Estados Unidos sin
documentación, o bien, esperar en el sistema y afrontar una
separación indefinida de sus seres queridos. Esta es una opción
inaceptable y una política que fomenta la migración indocumentada.
Se debe establecer una nueva estructura que ofrezca a las familias
mexicanas más oportunidades de reunirse legalmente con sus seres
queridos en Los Estados Unidos. (Página 33-34, Párrafos 65-66).
Inmigración laboral
-
Para
prevenir futuros abusos de trabajadores, cualquier programa nuevo de
trabajadores temporales debe poder pagar los niveles de salarios de
trabajadores mexicanos y extranjeros y debe ofrecer prestaciones
laborales suficientes para mantener con dignidad a una familia; debe
incluir protecciones de trabajadores y la flexibilidad de cambiar de
patrón como los trabajadores estadounidenses; debe permitir la
unidad familiar; debe emplear estudios de mercado laboral para
asegurar que los trabajadores estadounidenses estén protegidos; y
debe conceder a los trabajadores la capacidad de moverse de manera
fácil y segura entre Los Estados Unidos y sus patrias. Debe aplicar
mecanismos de ley fuertes para proteger los derechos de los
trabajadores y ofrecerles la opción de obtener la residencia legal
permanente después de un tiempo específico. Una reforma a los
programas laborales debe unirse con un amplio programa de
legalización. (Páginas 36-37, Párrafos 72, 75).
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Inmigración laboral
- Para prevenir futuros
abusos de trabajadores, cualquier programa nuevo de trabajadores
temporales debe poder pagar los niveles de salarios de trabajadores
mexicanos y extranjeros y debe ofrecer prestaciones laborales
suficientes para mantener con dignidad a una familia; debe incluir
protecciones de trabajadores y la flexibilidad de cambiar de patrón
como los trabajadores estadounidenses; debe permitir la unidad
familiar; debe emplear estudios de mercado laboral para asegurar que
los trabajadores estadounidenses estén protegidos; y debe conceder a
los trabajadores la capacidad de moverse de manera fácil y segura
entre Los Estados Unidos y sus patrias. Debe aplicar mecanismos de
ley fuertes para proteger los derechos de los trabajadores y
ofrecerles la opción de obtener la residencia legal permanente
después de un tiempo específico. Una reforma a los programas
laborales debe unirse con un amplio programa de legalización.
(Páginas 36-37, Párrafos 72, 75).
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Aplicación de Políticas
- De manera alarmante,
los inmigrantes con frecuencia son tratados como criminales por las
autoridades civiles. Las malas percepciones y las actitudes
xenofobitas y racistas tanto en Los Estados Unidos como en México
contribuyen a crear una atmósfera en la que las personas
indocumentadas son discriminadas y abusadas. Los reportes de abuso
físico de inmigrantes por parte de los agentes de la Patrulla
Fronteriza de Los Estados Unidos, por autoridades mexicanas, y en
algunos casos, por residentes estadounidenses y mexicanos, son
demasiado frecuentes,
e incluye el uso excesivo de la fuerza
y
la práctica
de
esposar las muñecas
y tobillos de los inmigrantes.
(Página 39, Párrafo 80).
- Con el propósito de
controlar estos excesos, ambos gobiernos deben crear mecanismos de
entrenamiento para enseñar a sus agentes a usar tácticas apropiadas
para aplicar la ley de migración. Exhortamos a los gobiernos de Los
Estados Unidos y México a incluir en sus entrenamientos, información
sobre derechos humanos de manera que el personal que aplica la ley
migratoria sea más sensible en el manejo de los inmigrantes
indocumentados. (Página 41, Párrafo 85).
- Instamos a las
autoridades de México y Estados Unidos a renunciar a la clase de
estrategias que incrementan las operaciones de contrabando y las
muertes de inmigrantes. Se debe tener cuidado en no orillar a los
inmigrantes a seguir rutas que pongan sus vidas en riesgo. También
exhortamos a hacer un esfuerzo conjunto para eliminar de raíz el
origen de las empresas de contrabando utilizando una amplia gama de
tácticas de inteligencia e investigación. (Página 43, Párrafo 89)
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Debido Proceso Legal
- En 1996, el Congreso
de Estados Unidos evisceró los derechos del debido proceso para
inmigrantes con la aprobación del decreto de la Reforma de Migración
Ilegal y Responsabilidad Inmigrante (IIRIRA por sus siglas en
inglés), la cual autoriza la detención y deportación de inmigrantes
por delitos relativamente menores, inclusive después de que han
cumplido sus sentencias. Exhortamos al Congreso de Los Estados
Unidos a revisar esta ley y a hacer los cambios apropiados que
concuerden con los derechos del debido proceso legal. También
invitamos al gobierno mexicano a cumplir con el derecho del debido
proceso legal para todos aquellos que están en el país,
específicamente inmigrantes documentados e indocumentados que no
disfrutan del debido proceso y que pueden ser expulsados del país
por razones arbitrarias. (Página 44, Párrafos 92-93).
Protección a los
Solicitantes
de Asilo
-
Formulamos nuevamente nuestra posición de que los refugiados y
solicitantes de asilo deberían tener acceso a
adjudicadores calificados que consideren objetivamente sus súplicas.
Exhortamos a ambos países a tomar el liderazgo en la Conferencia
Regional de Migración (Proceso de Puebla) y a trabajar con sus
vecinos centroamericanos para asegurar que los refugiados y
solicitantes de asilo a lo largo de nuestro hemisferio
tengan acceso a protecciones apropiadas del debido proceso de
acuerdo con la ley internacional (Página 46, Párrafo 99).
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Consecuencias del 11 de
Septiembre
- Los ataques
terroristas del 11 de septiembre del 2001 han generado preocupación
sobre seguridad nacional ante la vanguardia del debate de migración
y han agregado otra dimensión a la relación migratoria entre Los
Estados Unidos y México. Invitamos a ambas naciones a cooperar en
esta área, pero no a promulgar políticas en conjunto que socaven los
derechos humanos, que reduzcan la inmigración legal o que nieguen
oportunidades de protección a los
solicitantes de asilo. (Página 46, Párrafo 100).
Recomendaciones
pastorales
- La Iglesia debería
fomentar estos extensos esfuerzos de manera que se ofrezca una red
exhaustiva, tanto de servicios como de ayuda social a las familias
de inmigrantes. Se hace un llamado especial a los abogados de ambos
países a ayudar a las personas y sus familias a navegar por el
difícil proceso de migración y a defender sus derechos de
inmigrantes, especialmente aquellos que se encuentran detenidos.
(Página 22, Párrafo 44).
-
Idealmente, las parroquias locales deberían asegurar que la
preparación del sacramento está disponible para la gente en el
movimiento, tomando precauciones especiales para ellos dado su
estado transitorio de trabajo a seguir a donde sea que los conduzca.
(Página 23, Párrafo 47).
- Es muy importante
contar con la cooperación cuidadosa y generosa entre las Diócesis
para proporcionar
sacerdotes y religiosos apropiados para
tan importante ministerio.
Los lineamientos para su entrenamiento y recepción por la Diócesis
anfitriona debe ser desarrollada conjuntamente con la Diócesis que
los manda. (Página 25, Párrafo 50).
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Conclusión
- Reconocemos que el
fenómeno de migración es un símbolo auténtico de nuestros tiempos.
Lo vemos en ambos países a través del sufrimiento de aquellos que
han sido forzados a convertirse en inmigrantes por muchas razones.
Debemos responder a dicho símbolo con formas comunes y creativas de
manera que fortalezcamos la fe, la esperanza y caridad de los
inmigrantes y de la gente de Dios. (Página 47, Párrafo 102).
- Pedimos a nuestros
presidentes que continúen con las negociaciones de los temas de
migración para lograr un sistema migratorio entre ambos países más
generoso, justo y humano. Pedimos a las asambleas legislativas de
nuestros países llevar a cabo una revisión concienzuda de las leyes
migratorias y a establecer un sistema binacional que acepte el flujo
migratorio, garantizando la dignidad y los derechos humanos del
inmigrante. (Página 48, Párrafo 104).
- Estamos en
solidaridad con ustedes, nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, y
continuaremos luchando a favor de una política migratoria justa e
imparcial. Nos comprometemos a
alentar comunidades y discípulos Cristianos en ambos
lados de la frontera a acompañarlos en su camino, de manera que
verdaderamente sea un camino de esperanza, no de desesperación, con
el propósito de que a su llegada, experimenten el que ya no son
extranjeros, sino miembros de la casa de Dios. (Página 49, Párrafo
106).
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Para
conocer la versión completa de la
declaración conjunta de los Obispos Católicos de México y de Los Estados
Unidos
“Juntos
en el Camino de la Esperanza: Ya no Somos Extranjeros”,
por favor
presione
aquí.
9 de Junio del 2005 |