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PREGUNTAS FRECUENTES...

PROPUESTAS LEGISLATIVAS PENDIENTES

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La Ley para un País Seguro y una Inmigración Ordenada de 2005 (S. 1033 y la H.R. 2330)       

 

¿Quiénes son los promotores y co-patrocinadores de la legislación?

 Los principales patrocinadores en el Senado de los E.U. son el Senador John McCain (R-Arizona) y el Senador Edward M. Kennedy (D-Mass.).   Los co-patrocinadores al momento de elaborar este escrito son Senador Ken Salazar (D-Colorado), Senador Lindsey Graham (R- Carolina del Sur), Senador Joseph Lieberman (D-Conn.) y el Senador Sam Brownback (R-Kansas).   Los principales patrocinadores en la Cámara de Representantes son los Representantes Jim Kolbe (R-Arizona), Jeff Flake (R-Arizona), y Luis Gutierrez (D-Illinois).   Los co-patrocinadores en la Cámara son los representantes Joseph Crowley (D-NY), Artur Davis (D-Al), Mario Diaz Balart (R-Fla.), Jane Harman (D-Cal.), Ray LaHood (D-Il.), Ed Pastor (D-Az), Ralph Regula (R-Oh), Paul Ryan (Wi.), Henry Cuellar (D-Tx), Lincoln Diaz Balart (R-Fl.), Vernon Ehlers (R-Mi.), Mike Honda (D-Ca.),  Grace Napolitano (D-Ca.), Nancy Pelosi (D-Ca.), Illeana Ros-Lehtinen (R-Fl.), y el representante James T. Walsh (R-NY).   La S. 1033 y la H.R. 2330 son iniciativas compañeras idénticas en el Senado y en la Cámara.

¿Qué tanto se apega esta legislación a los principios delineados por los obispos de los E.U. para una reforma migratoria?

En la carta pastoral, Juntos en el camino de la esperanza:  Ya no somos extranjeros, los obispos de E.U. y México hicieron un llamado para una reforma migratoria que incluye los siguientes principios:  (1) legalización para los indocumentados, sin importar el país de origen; (2). Reforma al sistema de preferencia familiar con el objeto de reducir el retraso en la reunificación familiar; (3). Un programa de trabajadores temporales que incluya protecciones laborales y niveles de salario apropiados, y (4). Reposición de audiencias de proceso imparcial para inmigrantes.   La carta también hace un llamado para desarrollar políticas que combatan los factores que provocan la migración.

Esta legislación contiene la mayoría de los elementos considerados en los cuatro principios articulados por los obispos.  El programa propuesto, denominado H 5-B, da a los trabajadores indocumentados que han trabajado en los Estados Unidos la oportunidad para obtener una visa temporal para trabajar de manera legal en el país.   Después de seis años de trabajo, el trabajador puede solicitar su residencia permanente y, si lo prefieren, continuar con el proceso de naturalización cinco años más tarde.   

La legislación también exenta a los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses del límite anual de 480,000 visas para familias e incrementa el porcentaje de visas permitido por país cada año de 7 % a 10% de las solicitudes hechas.    De acuerdo a los diseñadores de la iniciativa, para el año 2008 se terminaría la acumulación de casos que existe en la categoría Familiar inmediato de residente permanente (2A) y para el año 2011se eliminaría la acumulación para el resto de las categorías (hermanos, hermanas, hijos adultos).

El programa propuesto de trabajadores temporales, o programa H 5-A, permite a los trabajadores del exterior solicitar una visa temporal para trabajar de manera legal en el país.   Pueden trabajar con cualquier empleador que deseen, pero para poder entrar al país, deben tener una oferta de trabajo previa de un empleador.   A los empleadores se les exige que den a los trabajadores que posean una visa H-5A los mismos salarios, beneficios y protecciones que tienen los trabajadores de E.U. y por otro lado, se penaliza a aquellos que intenten contratar trabajadores indocumentados.  Los miembros de las familias podrán permanecer juntos.

A pesar de que la legislación no atiende el problema de la reposición de audiencias de proceso imparcial que eliminarían la prohibición de 3 y 10 años para ser readmitido después de haber estado indocumentado, desiste de aplicar estas "ofensas", de manera que los trabajadores previamente indocumentados pueden participar en el programa.

¿Apoyan los obispos católicos de E.U. esta legislación?

En una declaración hecha el 19 de julio de 2005, el Obispo Gerald Barnes de San Bernardino, presidente del Comité sobre Inmigración de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de E.U. por sus siglas en inglés), confirmó el apoyo de este grupo a la legislación.   Agregó que la USCCB trabajaría para agregar otras disposiciones que cree importante que se integren a la iniciativa, como ciertas protecciones adicionales para los trabajadores inscritos en el programa de trabajadores temporales.

También urgió al Congreso a participar de una manera civilizada en el debate sobre la reforma migratoria para que pueda promulgarse una legislación bipartidista e integral.

¿En qué ayudará la Ley para un País Seguro y una Inmigración Ordenada a reparar el ineficiente sistema de inmigración, frenar la inmigración no autorizada y terminar con el alto número de muertes en el desierto?

La legislación considera tanto a los inmigrantes que ya viven en los Estados Unidos como a aquellos que pueden venir en el futuro, ya sea por trabajo o por razones familiares, dos de las principales razones para inmigrar.   El propuesto programa H-5B permite a un trabajador que ha laborado con anterioridad en los Estados Unidos participar en el programa sin tener que regresar a su país de origen.   Actualmente, hay entre 8 y 10 millones de personas indocumentadas en el país, muchos de los cuales serían candidatos para el programa H-5B a través del cual podrían legalizar su estatus y, después de seis años, conseguir su residencia permanente a través del programa.

El programa H-5 A proporcionaría visas a trabajadores extranjeros que desde su país de origen han solicitado trabajar en los Estados Unidos.   En el primer año se asignarían 400,000 visas y a partir de ahí se dejaría que el mercado sugiriera el número de visas disponible para los años subsecuentes.  Se calcula que cada año llegan a los Estados Unidos 300,000 a 500,000 inmigrantes no autorizados.   El programa H-5A ayudaría a reducir ese número de manera significativa y a reducir la necesidad que tienen los trabajadores inmigrantes de cruzar el desierto con riesgo de sus vidas.     David Aguilar, director de la Patrulla Fronteriza, en su reciente testimonio ante el Congreso afirmó que un programa de trabajadores temporales disminuiría de manera significativa el número de cruces de la frontera a los Estados Unidos. 

Finalmente, los cambios que se harían al sistema de inmigración de familiares para permitir un mayor número de visas de reunificación reduciría de manera drástica los tiempos que un familiar tiene que esperar para obtener una visa y reunificarse con su familia.

¿Promoverá esta legislación más inmigración indocumentada, como muchos comentaristas afirman que sucedió después de la última ley de legalización en 1986? 

No, porque la Ley para un País Seguro y una Inmigración Ordenada es una ley diferente que la Ley de Reforma y Control Migratorio de 1986 (IRCA por sus siglas en inglés).    La nueva propuesta reformaría todos los aspectos de nuestro sistema legal de inmigración y legalizaría "futuros flujos" de inmigrantes.   IRCA sólo legalizó a inmigrantes en los Estados Unidos y no consideró futuras tendencias migratorias ni las futuras necesidades de mano de obra en los Estados Unidos.  También crearía un sistema que disminuye el incentivo que tienen los empleadores para contratar trabajadores indocumentados porque (1) habría disponible un número menor de ellos, (2) se penalizaría a los empleadores que lo hagan y (3) habría un suministro disponible de trabajadores a través del programa H-5A.

Los que se oponen a esta legislación dirán que es una “amnistía” y que, de  aprobarse, afectaría a aquellos que han esperado en fila por sus visas, lo cual implica que estamos premiando a aquellos que infringen la ley.

La legislación no es una “amnistía”, porque no da un estatus de permanencia legal de manera automática a una persona indocumentada como lo hizo la ley IRCA de 1986.   Por el contrario, requiere que la persona indocumentada que ya está en el país trabaje por seis años antes de volverse candidato elegible para solicitar una residencia permanente en los Estados Unidos.   Y gracias a que deben esperar seis años antes de hacer su solicitud, no estarían “saltándose la fila” adelante de aquellos que ya están en el proceso de solicitud.  Aún más, exige que los trabajadores paguen una multa de $2000.00 para participar en el programa.   También deben demostrar que están aprendiendo inglés y pasar una rigurosa revisión de sus antecedentes penales.

No resulta práctico deportar a 8 o 10 millones de trabajadores indocumentados y si se hiciera sería en detrimento de la economía de los Estados Unidos.   Un programa de “legalización ganada”, como el que incluye esta legislación, proporciona un proceso justo que permite a estos trabajadores permanecer y cambiar su estatus sin "premiarlos".

¿Permitirá el nuevo programa de trabajadores temporales que los trabajadores extranjeros quiten los empleos a los estadounidenses? ¿Hará que los salarios bajen para todos los trabajadores?

No.   Existen estudios que demuestran que los trabajadores inmigrantes toman empleos que la mayoría de los estadounidenses no llenan ni les interesan.   Aún más, el Departamento del Trabajo ha concluido que los Estados Unidos experimentarán una escasez de mano de obra para trabajos poco calificados para el año 2008, debido principalmente a una baja tasa de nacimiento y un mayor nivel educativo entre los trabajadores estadounidenses.   En 1960, la mitad de los hombres estadounidenses dejó la secundaria y entró a la fuerza laboral no calificada.   Hoy en día sólo 10% de los nacidos en E.U. abandonan la secundaria.

Por otro lado, el Pew Hispanic Center ha encontrado que las empresas de E.U. crean al año alrededor de 485,000 empleos que pueden ser cubiertos por trabajadores inmigrantes en importantes industrias como la agricultura, la producción de alimentos, la de servicios y hospitalidad, la construcción y otras.

Es más, la legislación incluye varias medidas que protegen a los trabajadores de E.U.   A los empleadores estadounidenses se les exigirá que anuncien a los trabajadores estadounidenses todas las vacantes que tengan con 30 días de anticipación y deberán contratar a un trabajador que califique para el trabajo.   Se prohíbe a los empleadores contratar trabajadores extranjeros para reemplazar a trabajadores en huelga o a trabajadores recién despedidos.

Un programa de legalización y un programa de trabajadores temporales ayudaría a mejorar los salarios tanto de los trabajadores estadounidenses como de los inmigrantes.   Después que el proyecto de ley IRCA 1986 legalizó a 2 millones de trabajadores, los salarios se incrementaron para los trabajadores extranjeros y los estadounidenses en industrias específicas poco calificadas.   Al reducir el número de trabajadores indocumentados que, debido a su incapacidad para reclamar sus derechos en el centro de trabajo, son forzados a tomar salarios por debajo de lo que paga el mercado y sin protecciones, los salarios se incrementan de manera consistente para todos los trabajadores.

¿Y qué hay sobre el cumplimiento de la ley en la legislación?    ¿Es justo y humano? ¿Protegerá también nuestra seguridad nacional?

Existen varias disposiciones relacionadas al cumplimiento de la ley en este proyecto.   En el testimonio enviado al Comité Judicial del Senado, el Obispo Gerald Barnes, presidente del Comité sobre Migración de la USCCB, afirmó que cualquier régimen de vigilancia debe ser “enfocado, proporcional y humano”.

En primer lugar, la legislación incluye un sistema de confirmación de elegibilidad de empleadores, que será administrado por la Administración de Seguridad Social, la cual requiere que el empleador verifique el estatus del trabajador que están empleando o se verán sujetos a altas multas monetarias.  Hay severas penalizaciones a empleadores por infringir las leyes de inmigración de manera deliberada.   Esto asegurará que el sistema esté basado en la legalidad y no en la ilegalidad.

En segundo lugar, la legislación se enfoca en la vigilancia de la frontera al incrementar el uso de la tecnología, incluyendo sistemas aéreos no tripulados y obliga un proceso por medio del cual el Departamento de Seguridad Interior continuará monitoreando y satisfaciendo las cambiantes necesidades de vigilancia a lo largo de la frontera.   Se espera que con la adopción de un nuevo programa de trabajadores temporales, las necesidades de vigilancia en la frontera se reduzcan con el tiempo.   La legislación también exige el desarrollo de un plan que se enfoque en las operaciones de tráfico y contrabando.

En cuanto a la protección de la seguridad nacional, exige a aquellos que participan en los programas H-5A y H 5-B a “salir de las sombras” y registrarse con el gobierno y pasar una revisión de antecedentes penales antes de entrar al país.   Esto es visto como un buen método para aislar a posibles terroristas.

¿Qué hay acerca de atender las causas que origina la migración?

La legislación motiva al gobierno de E.U. a trabajar con los países que envían trabajadores para ayudarlos a desarrollar sus economías, especialmente en aquellas industrias que emplean trabajadores poco calificados.

También alienta la cooperación bilateral con México para incrementar en ese país el acceso a los servicios de salud para trabajadores poco calificados y sus familias.

¿En qué son diferentes la Ley para un País Seguro y una Inmigración Ordenada y la Ley para una Vigilancia Integral e Inmigración de 2005, recientemente presentada por el Senador John Cornyn y el Senador Jon Kyl?

La Ley de Vigilancia Integral e Inmigración de 2005 (CEIRA por sus siglas en inglés) no incluye muchas de las disposiciones que contempla la Ley para un País Seguro, como las disposiciones para legalizar trabajadores indocumentados que están en Estados Unidos, ni tampoco atiende el problema de acumulación de visas para unificar familias.   También contiene muchas disposiciones de vigilancia las cuales dañarían de manera injusta a inmigrantes, refugiados y buscadores de asilo.

Específicamente, CEIRA exige que los trabajadores indocumentados que viven actualmente en los Estados Unidos soliciten una salida obligatoria a su país de origen y regresen a casa antes de inscribirse a un nuevo programa de trabajadores temporales.   Después del primer año que el trabajador no solicita la salida obligatoria, se le aplica una multa de $2,000 al reingreso, la cual se aumenta en los años siguientes.  El programa de trabajadores temporales otorga una visa por dos años a un trabajador, quien debe regresar a casa por un año después de su expiración.    Los miembros de las familias no pueden hacer visitas con una duración mayor de 30 días cada año.   No hay acceso a un estatus de permanencia legal bajo el programa de trabajadores temporales.

Además, CEIRA incluye muchas disposiciones preocupantes de vigilancia.   Amplía el proceso de remoción expedita a todos los puntos de la frontera, la cual permite la remoción de potenciales candidatos a buscar asilo sin la aplicación de los filtros apropiados.  También autoriza a policías locales vigilar el cumplimiento de las leyes de inmigración.

Esencialmente, la propuesta Cornyn-Kyl enfatiza la vigilancia como un factor que disuade la entrada ilegal.   Se ha visto que la vigilancia por sí misma no disuade a aquellas personas que están desesperadas por reunificar a su familia y por aprovechar las oportunidades de trabajo, por lo que esta legislación no podrá prevenir la siempre creciente población de personas indocumentadas.

Preparado por:   Office of Migration and Refugee Policy, Migration and Refugee Services, U.S. Conference of Catholic Bishops

12 de agosto de 2005

 

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