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Enero de 2003
Carta a los Migrantes
En un espíritu de fraternidad y
solidaridad, nosotros, los Obispos de México y de Estados Unidos, hemos
escrito una Carta Pastoral manifestando nuestra preocupación por
aquellos que tienen que dejar sus hogares y emigrar a otros países en
busca de lo necesario para la vida de sus familias y la de ustedes
mismos. Nuestro mensaje pastoral se dirige a todos los emigrantes en
este mundo, ya que todos peregrinamos juntos hacia el Reino que nos
aguarda. Como cristianos, debemos apoyarnos unos a otros en los retos y
las dificultades que enfrentamos en la vida diaria.
Las dificultades que enfrentan
los migrantes son muchas. Si usted emigró para hacerse residente
permanente en otro país, enfrentará el reto de adaptarse a una cultura e
idioma distintos. Si usted emigró temporalmente para trabajar, con o
sin documentos migratorios legales, su trabajo será difícil y su vida y
seguridad podrán estar en peligro. Como maestros de la fe y promotores
de la justicia en el mundo, estamos consientes de su situación en estos
tiempos y queremos hablar con ustedes directamente. Sabemos que la carga
sobre sus espaldas es pesada y queremos aliviar su yugo. Hemos lanzado
un reto a nuestras naciones para que reconozcan sus derechos y su
dignidad inherentes, así como la gran contribución que ustedes hacen al
avance económico y cultural, y al crecimiento espiritual de ambas
naciones. Por eso pedimos a nuestros gobiernos que se esfuercen en
lograr un trato más justo y digno para todos los migrantes.
Esperamos que las palabras, los
retos y las advertencias incluidas en nuestra Carta Pastoral, generen
cambios necesarios en leyes y sistemas de inmigración existentes, de tal
forma que protejan los derechos y la dignidad de hijos e hijas de Dios
de todos los emigrantes. Prometemos hacer todo lo que esté de nuestra
parte para proveer un cuidado pastoral que responda a sus necesidades y
aspiraciones. A pesar de que están en una tierra extraña, queremos que
siempre encuentren un hogar en cada Iglesia Católica y que se sientan
plenamente bienvenidos en la vida espiritual de la Iglesia en donde
quiera que se encuentren.
Invocamos la protección de
Nuestra Señora de Guadalupe, Patrona de la Iglesia en América y de sus
muchas naciones y pueblos unidos por una misma fe, esperanza y amor. Que
ustedes y sus familias sientan siempre la presencia maternal y el amor
de Nuestra Señora y durante su jornada.
En oración por una jornada
segura y por su plenitud espiritual, quedamos de ustedes
Suyos en Cristo,
Reverendísimo Thomas Wenski
Obispo Auxiliar de Miami
Presidente del Consejo,
Comité de Asuntos Migratorios
Conferencia del Episcopado Católico de Los Estados
Unidos
Reverendísimo Renato Ascencio León
Obispo de Ciudad Juárez y Presidente de la
Comisión Episcopal para la Pastoral de la
Movilidad Humana
Conferencia del Episcopado Mexicano |