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Doctrina católica
La
Campaña Justicia Para los inmigrantes se basa en la doctrina
social de la iglesia. Los extractos siguientes enumeran lo más relevante
de la Doctrina Social Católica en temas de migración. De esta manera,
estas enseñanzas no solamente guían las recomendaciones políticas de
Justicia para los Inmigrantes, sino que también inspiran a los creyentes
a amar a su prójimo como a sí mismos.
Los
siguientes extractos son declaraciones conjuntas de los Obispos
Católicos de México y de Los Estados Unidos en la carta pastoral
Juntos en el camino de la esperanza: Ya no somos extranjeros.
- Todas las personas
tienen el derecho de encontrar en sus propios países las
oportunidades económicas, políticas y sociales para vivir con
dignidad y para lograr una vida plena usando los dones que Dios nos
ha regalado. En este contexto, un trabajo que proporcione un salario
digno es una necesidad básica humana. (Página 15, párrafo 34).
- La iglesia
reconoce el derecho de que las naciones soberanas controlen sus
territorios pero rechaza tal control cuando se ejerce simplemente
con el fin de enriquecerse. Aquellas naciones con gran poder
económico que tienen la capacidad de proteger y de alimentar a sus
residentes, tienen una obligación más fuerte de alojar flujos de
inmigrantes (Página 15, párrafo 36).
- La iglesia
reconoce que todos los frutos de la tierra pertenecen a toda la
gente. Cuando las personas no pueden encontrar un empleo en su país
de origen para mantenerse a sí mismos y a sus familias, tienen
derecho a buscar trabajo en otra parte para poder sobrevivir. Las
naciones soberanas deben proporcionar alternativas para cumplir este
derecho (Página 15, párrafo 35).
- Aquellos que huyen
de las guerras y de la persecución deben ser protegidos por la
comunidad mundial. Esto requiere, por lo menos, que los inmigrantes
tengan el derecho de exigir un estatus de refugiado sin ser
encarcelados y de que sus demandas sean plenamente consideradas por
una autoridad competente (Página 16, párrafo 37).
- Sin importar su
estatus legal, los inmigrantes, como todas las personas, poseen
dignidad humana inherente que debe ser respetada. Son necesarias las
políticas de los gobiernos que respeten los derechos humanos básicos
del indocumentado (Página 16, párrafo 38).
Para
obtener la versión completa de carta pastoral
conjunta de
los Obispos Católicos de México y Los Estados Unidos en la carta
“Juntos en
el camino de la esperanza: Ya no somos extranjeros”,
favor de presionar
aquí.
19 de Junio del 2005 |